Han transcurrido 36 años desde que los autores David W. Pearce y R. Kerry Turner acuñaron el concepto de economía circular en su libro Economía de los Recursos Naturales y del Medio Ambiente (1), aunque no ha sido hasta hace muy poco cuando este ha pasado del reducido universo de las teorías académicas a ocupar un lugar preferente en las estrategias empresariales de compañías de todos los sectores y tamaños por todo el mundo. Se podría decir que los Acuerdos de París de 2015, junto a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que allí se formularon, fueron el punto de inflexión que imprimió un impulso definitivo a un modelo que rompía con los sistemas tradicionales de consumo y producción.
¿Por qué es tan importante la economía circular para las empresas?
Al reemplazar los sistemas convencionales basados en la secuencia fabricar-usar-tirar por un modelo más sostenible sustentado en la secuencia reducir-reutilizar-reciclar, las conocidas como 3Rs, la economía circular le proporciona un respiro a un planeta saturado de residuos, asfixiado por la contaminación y aquejado de sobreconsumo de recursos naturales y materias primas.
Pero siendo la preservación del medio ambiente un motivo con el suficiente peso específico para justificar la adopción de la economía circular por parte de empresas, gobiernos y la sociedad en general, no se trata ni mucho menos del único. Entre los beneficios que esta doctrina reporta a las compañías, cabe destacar:
- Protección del medio ambiente. Ya se ha mencionado, pero conviene insistir en ello. La economía circular permite reducir significativamente la huella ambiental de las actividades empresariales, ya que disminuye la generación de residuos y los consumos energéticos y de recursos naturales como el agua, así como la dependencia de materias primas.
- Mejora de la reputación empresarial. El modelo circular se alinea mucho mejor con una ciudadanía y unos consumidores cada vez más sensibilizados con las cuestiones ambientales y dispuestos a premiar con su fidelidad a aquellas empresas que compartan esos mismos valores sostenibles.
- Cumplimiento normativo. Seguir los principios de la economía circular, por ejemplo, en materia de reciclaje o reducción de emisiones, permite a las empresas cumplir con una regulación ambiental profusa, exigente, compleja y en permanente evolución. De esta manera, se evitan posibles problemas legales y sanciones derivadas de incumplimientos.
- Nuevas oportunidades de negocio. Las ventajas económicas de la economía circular no proceden únicamente de los ahorros logrados por la reducción de consumos o la evitación de multas. También hay unas más que interesantes oportunidades de nuevos negocios emergentes vinculados a la circularidad en actividades diversas como la gestión de residuos, el reciclaje, la innovación en tecnología de materiales, los sistemas de consumo compartido, la eficiencia energética y muchos más.
Ejemplos de economía circular en proyectos españoles
La circularidad avanza con paso seguro por el tejido empresarial español. Según el informe Geografía de la economía circular en las regiones, elaborado en 2024 por la Fundación para la Sostenibilidad Energética y Ambiental (Funseam), España es, junto a Suecia y Dinamarca, líder europeo en la adopción de estrategias de economía circular. A continuación, repasamos algunos casos de éxito de compañías que destacan por su interpretación pionera e innovadora de la economía circular en nuestro país.
Infinite Athletic y el reciclaje a través de las cuerdas de raquetas
Esta empresa catalana es un ejemplo de innovación dentro del sector textil deportivo. Su original propuesta consiste en fabricar camisetas técnicas a partir de material reciclado. La firma utiliza viejas cuerdas de raquetas de tenis desechadas, que están fabricadas con poliéster, el mismo material del que se nutren las camisetas deportivas. De este modo, dan una segunda vida a ese poliéster que se extrae de las 60 toneladas de residuos de cuerdas de raquetas que se generan anualmente en España.
Ecoalf: economía circular a través de la moda sostenible
Esta empresa textil también recurre a materiales reciclados para confeccionar sus productos. En su caso, aprovecha residuos de muy diversa naturaleza, desde neumáticos hasta poliéster o incluso posos de café.
La compañía es toda una pionera de la economía circular en nuestro país. En 2015 creó la Fundación Ecoalf, destinada a limpiar los océanos de basura y contribuir al reciclaje del plástico. Además, en 2018 obtuvo la certificación B Corp, convirtiéndose en la primera marca de moda en conseguirlo. Esta certificación acredita que la firma no utiliza recursos naturales de forma descontrolada y que sus productos reciclados cuentan con los mismos estándares de calidad y diseño que los no reciclados.
Sorbos: pajitas sostenibles y comestibles en contra del plástico
Las pajitas son uno de los productos de plástico de un solo uso que mayores problemas ambientales generan. Proporcionar una alternativa creativa y ecológica a estos productos es el objetivo de Sorbos. Su pajita no solo es sostenible, sino que también es comestible; sin duda, una original reinterpretación en clave circular del concepto de producto de un solo uso. Las pajitas con sabor de Sorbos tienen una duración aproximada de 40 minutos desde el momento en que entran en contacto con la bebida.
Ikea: programa de recogidas y servicios circulares
No es un proyecto español, pero sí ha traído hasta nuestro país algunas iniciativas muy avanzadas en materia de economía circular. La empresa de muebles sueca destaca por dar una orientación cíclica a todas sus actuaciones, desde sus programas de recogida y desmontaje de muebles usados, hasta su Circular Hub para dar una segunda vida a sus productos o su Mercado Circular para comercializarlos.