Envases inteligentes para alimentos: Así serán los envases del futuro inmediato

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Las tecnologías más avanzadas del mercado en materia de envases de alimentos son los envases activos y los envases inteligentes. Con ellos se busca revolucionar el sector de la alimentación y aumentar la vida útil de los productos.

 

La importancia de los envases en el sector alimentario es tal, que la industria destina una enorme cantidad de recursos a la investigación y desarrollo de nuevos envases cada vez más sofisticados, eficientes, sostenibles y reciclables.

 

Son una parte consustancial de los alimentos que consumimos. Entre sus misiones figuran conservar intactas las propiedades y nutrientes de los alimentos, ayudar a su transporte y distribución o asegurar su calidad y seguridad.  Los envases funcionan también como soporte en el que el fabricante puede informar al consumidor de las especificaciones y composición de los alimentos que contiene, y, gracias a su diseño, un reclamo publicitario que ayuda a que producto resulte atractivo en los lineales de venta.

 

En ese proceso de la búsqueda del envase perfecto por parte de las empresas, la tecnología juega un papel fundamental. En concreto, esta ha servido para desarrollar los que en la actualidad son dos de los envases más avanzados del mercado: los envases activos y los envases inteligentes.

 

Envases activos

Se consideran envases activos aquellos que incorporan un producto secundario (sustancia o elemento activo) que sirve para preservar la calidad del alimento, mejorar sus condiciones de conservación y aumentar su vida útil. Incrementar esta durabilidad del producto significa, entre otras cosas, menores desperdicios de alimentos y mayores ahorros para el consumidor.

Tipos de envases activos

 

En función del tipo de interacción que tengan con el alimento, encontramos tres tipos de sistemas de envasado activos:

 

  • Envases absorbentes. Absorben gases que pueden interferir en la maduración y vida útil del producto. Fundamentalmente, oxígeno, dióxido de carbono, etileno o humedad/exudados. De esta manera, se evitan problemas como la degradación prematura del alimento o su oxidación (restringen el oxigeno) y cambio de color, maduración excesiva (etileno), cambio de sabor (dióxido de carbono) o exceso de humedad.
  • Envases emisores. Hacen exactamente lo contrario que los envases absorbentes, es decir, emiten sustancias que se mezclan con el alimento. Los más habituales son aquellos que liberan agentes antioxidantes, antimicrobianos (por ejemplo, en envases de frutas y verduras cortadas y peladas), aditivos y aromatizantes (vegetales frescos envasados) o espuma (cervezas). Permiten el consumo de alimentos minimizando aún más los casos de intoxicaciones y desperdicio. Disponen de ndicadores del deterioro o la falta de frescura del producto. Existen numerosas patentes en las que se describen mecanismos de indicación de frescura basados en la detección de los metabolitos volátiles producidos por el envejecimiento de alimentos.
  • Envases reguladores. Estos sirven para controlar la temperatura de los productos. Los hay autocalentables y  autoenfraibles. Su principal virtud es que permiten al consumidor ahorrar tiempo y consumir el producto inmediatamente y en cualquier lugar sin que este pierda cualidades y sin necesidad de recurrir a nevera o microondas para enfriarlo o calentarlo.

 

Envases inteligentes

Por su parte, los envases inteligentes se caracterizan porque aportan información útil adicional acerca del estado del producto, lo que contribuye a reducir los desechos alimentarios. Y es que siempre existe un riesgo de que la calidad de los alimentos envasados se pueda ver alterada durante el transporte y el almacenamiento del producto debido a motivos diversos (rotura de la cadena de frío, fallo en el proceso de pasteurización, exposición a luz, aire y otros agentes oxidares, etc.)

 

Los envases inteligentes permiten minimizar estos riesgos y con su uso instaurado se reducirían los casos de intoxicaciones, alimentos estropeados precozmente y por lo tanto el desperdicio alimentario  gracias a la información que proporcionan sobre parámetros como tiempo y temperatura durante el transporte, lote al que pertenece el producto, trazabilidad de los ingredientes de su composición, etc. Por lo que es son un excelente recurso para garantizar la calidad de los productos.

De esta manera, esta clase de envases monitorizan esta eventual pérdida de calidad. Conviene aclarar que muchos de estos envases están más pensados para ser utilizados por los profesionales de fábrica y almacenamiento durante el proceso previo a su distribución en los puntos de venta, por lo que, salvo excepciones (códigos QR o indicadores de frescura) no suelen llegar al consumidor final.

Tipos de envases inteligentes

 

  • SensoresDetectan un tipo de compuesto bioquímico que puede provocar la degradación del producto. Por ejemplo, sensores de oxígeno que alertan del peligro de oxidación de alimento.
  • Indicadores. Proporcionan información visual de cambios de temperatura o frescura que se hayan podido producir en el producto. Alertan de roturas de la cadena de frío durante el transporte o por estancias prolongadas en el lineal. También existen indicadores de frescura que, por ejemplo, detectan la cantidad de etileno presente en la fruta envasada e indican el grado de maduración del producto.
  • Identificadores. El código de barras o QR  es el más básico y extendido. Aunque también los hay mas avanzados como las placas de  radiofrecuencia, que facilitan información instantánea acerca del producto. Se usan principalmente para hacer seguimiento de bebidas alcohólicas y carnes de alto valor. La información adicional que aportan incluye localización, fecha de envasado, precio, origen o trazabilidad. En algunas ocasiones, estas placas de radiofrecuencia se emplean también como sistema antirrobo.

Fuente: www.consumer.es