La Comisión Europea quiere hacer de nuestro continente un lugar mejor para vivir, y para ello ha puesto en funcionamiento toda su maquinaria. Una de las estrategias que está usando con este fin es poner el foco sobre ciudades europeas que destaquen por sus valores medioambientales y sociales, de manera que actúen como referentes y su ejemplo sea seguido por otras. Una estrategia que hace unos años se concretó en la figura de la capitalidad verde europea.
¿Qué es la capitalidad verde europea?
La capitalidad verde europea o Premio Capital Verde Europea es un premio concedido por la Comisión Europea a aquellas ciudades del ámbito de la Unión que destaquen por su liderazgo en la conquista de la sostenibilidad urbana. La capitalidad se ostenta durante un año natural completo. El premio fue creado en el año 2008 y escogió su primera capital galardonada, Estocolmo, en 2010. Estos premios reconocen y recompensan las acciones y políticas locales orientadas a la transición hacia un futuro urbano más verde y sostenible.
Cada año, un jurado de expertos selecciona a las ganadoras del premio, que se convierten así en «embajadoras de las ciudades verdes» por todo el mundo. El premio lleva aparejada una dotación de 600.000 euros de ayudas europeas para la implementación de políticas medioambientales.
Objetivos de la capitalidad verde europea
El objetivo principal de la capitalidad verde europea es visibilizar buenas prácticas y modelos eficientes de sostenibilidad para que puedan ser seguidos por otras ciudades. Lograr alinear el desarrollo urbano con la preservación del medio ambiente es otra de las metas que subyacen tras el galardón.
También es una forma de estimular y extender las políticas urbanas sostenibles, ya que para las ciudades que lo ganan este galardón supone un fuerte espaldarazo reputacional. Esto actúa como estímulo y hace que cada año nuevas ciudades quieran aspirar a conseguirlo.
Beneficios de ser capital verde europea
Entre los beneficios de ser capital verde europea están la mejora de la calidad de vida para los ciudadanos o el impacto económico y turístico del título. La designación como capital verde europea proporciona una gran proyección y visibilidad tanto interna como externa, además de ser una fuente de atracción para inversores y un turismo de calidad.
Requisitos para ser elegida capital verde europea
Este premio se concede cada año a la ciudad de la UE que demuestre una mejor gestión urbana en lo relacionado con el medio ambiente y que sea capaz de crear un entorno más saludable para sus ciudadanos. Para poder ser elegidas, las ciudades deben presentar antes su candidatura. Además, deben tener un mínimo de 100.000 habitantes para poder optar al premio.
Convertirse en capital verde europea no es sencillo. La elección final es la culminación de un proceso de selección muy riguroso durante el cual las ciudades aspirantes deben acreditar un sólido historial de iniciativas sostenibles ya realizadas, además de presentar el programa de las actuaciones concretas que tienen previstas para el futuro.
Los aspirantes deben acreditar métricas medioambientales objetivas y contrastadas en 12 ámbitos diferentes: calidad del aire, medición del ruido, gestión de los residuos, calidad del agua, naturaleza y biodiversidad, usos del suelo, ecoinnovación, mitigación del cambio climático, adaptación al cambio climático, movilidad, rendimiento energético, y gobernanza. Además, las ciudades deben demostrar que trabajan con objetivos a largo plazo y que estos redundan en el bienestar de sus ciudadanos y del planeta.
Desde 2015, existe también el premio Hoja Verde Europea, dirigido a ciudades con una población comprendida entre los 20.000 y los 100.000 habitantes. Son merecedoras de este galardón aquellas urbes que demuestran un fuerte compromiso con el medio ambiente y promueven la concienciación ambiental entre su ciudadanía, generando crecimiento y empleos verdes.
Historia del premio capital verde europea
La capitalidad verde europea comenzó a gestarse en el año 2006, aunque no fue hasta 2008 cuando adquirió su formato definitivo. La primera capitalidad verde europea correspondió a la ciudad sueca de Estocolmo en el año 2010.
Ciudades galardonadas más destacadas
Desde entonces, 17 capitales europeas han obtenido este prestigioso galardón, dos de ellas españolas: Vitoria y Valencia. El listado completo lo forman Estocolmo, Suecia (2010); Hamburgo, Alemania (2001); Vitoria, España (2012); Nantes, Francia (2013); Copenhague, Dinamarca (2014); Bristol, Reino Unido (2015); Liubliana, Eslovenia (2016); Essen, Alemania (2017); Niega, Países Bajos (2018); Oslo, Noruega (2019); Lisboa, Portugal (2020); Lahti, Suecia (2021); Grenoble, Francia (2022); Tallin, Estonia (2023); Valencia, España (2024); Vilna, Lituania (2025), y Guimaraes, Portugal (2026).
Valencia: capital verde europea 2024
Durante el recién finalizado año 2024 Valencia ostentó la capitalidad verde europea. Se trata de la segunda ocasión en que este honor ha recaído en una ciudad española después de Vitoria, en 2012, y la primera vez que lo logra una ciudad de la costa mediterránea.
Los motivos por los que Valencia ganó el título
La elección de Valencia resalta la orientación sostenible con la que la ciudad ha teñido sus políticas públicas durante las últimas décadas, un enfoque que tuvo como referente pionero, en los años 80 del siglo pasado, el proyecto de los Jardines del Turia.
Junto a este proyecto emblemático, otros elementos diferenciales de la ciudad que tuvieron un peso decisivo en la decisión del jurado fueron el Parc Central o los ecosistemas singulares del Parque Natural de la Albufera, donde la flora y fauna autóctonas conviven con agricultores que cultivan los ingredientes de proximidad y kilómetro cero.
La Comisión valoró positivamente los 12 indicadores de Valencia. Además, entre las características meritadas por la capital del Turia para ser merecedora de este galardón, la Comisión Europea reconoció los logros pasados y actuales de Valencia en el campo del turismo sostenible, la neutralidad climática o la transición verde justa e inclusiva. No en vano, el 97% de los habitantes de la ciudad viven a 300 metros de zonas verdes urbanas. El municipio también ha demostrado su compromiso con la mejora de la calidad del aire y la restauración de los ecosistemas naturales, como las dunas y humedales de la Devesa.
El impacto del reconocimiento en la ciudad ha sido muy positivo, a pesar de que el galardón ha coincidido con las gravísimas consecuencias que la DANA del 29 de octubre tuvo en numerosas localidades de la provincia.
Sostenibilidad urbana en Valencia
La sostenibilidad urbana tiene una larga tradición en Valencia, donde ya el movimiento ciudadano logró detener un proyecto de construcción de una autopista en el antiguo cauce del río Turia, desviado tras la riada de 1957. La respuesta ciudadana, bajo el lema «El llit del Túria és nostre i el volem verd» («El cauce del Turia es nuestro y lo queremos verde»), logró detener aquel proyecto y convertirlo en los actuales Jardines del Turia.
Principales proyectos verdes en Valencia
● El Jardín del Turia. Inaugurado en 1986, se trata de un espacio verde de más de nueve kilómetros de longitud transitables que atraviesa la ciudad con jardines, zonas lúdicas y deportivas. Construido sobre el antiguo cauce del río y coronado por 18 puentes, el parque atraviesa la ciudad desde el Parque de Cabecera hasta la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Su interior alberga paseos, museos, espacios recreativos o el auditorio del Palau de la Música de Valencia. Se trata de un espacio que diariamente congrega a miles de valencianos, ideal para runners, ciclistas, familias y amantes de la naturaleza (9).
● La Albufera. A solo 10 kilómetros de la ciudad, este espacio natural protegido es una gran laguna con una profundidad media de un metro. Ocupa una superficie de 23,94 kilómetros cuadrados y está rodeada de 223 kilómetros cuadrados de arrozales. De gran valor ecológico, en ella habitan especies en peligro de extinción como el fartet o el samarugo.
● Parc Central. Se trata de un reciente espacio verde con más de 100.000 metros cuadrados de terreno que nace del soterramiento de las vías del tren. Fue diseñado por la paisajista estadounidense Kathryn Gustafson.
Valencia como modelo de ciudad verde en el Mediterráneo
● La huerta valenciana: agricultura sostenible. La huerta valenciana tiene una larga tradición como «despensa» de alimentos para toda España. Cuenta con un sistema milenario de acequias, declarado por la FAO Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial en 2019.
Los tres valores que sustentan la agricultura sostenible son la conservación del suelo, el uso eficiente del agua y la promoción de la diversidad. En Valencia, empresas como Saifresc, dedicada al cultivo y venta de comestibles ecológicos y ganadora del premio 2024 al mejor minorista de alimentos ecológicos de la UE. Siguen esa misma estela.
● Energía y eficiencia en la región mediterránea. Otra de las claves de la sostenibilidad de toda la región mediterránea es su energía. En un artículo de noviembre de 2023, el diario The Economist ya destacaba el potencial del del Mediterráneo para convertirse en un gigante de la energía verde. Y es que la abundancia de sol durante prácticamente todo el año y la presencia del mar hacen de esta región una inagotable fuente de generación de energías renovable, apoyada en innovaciones como granjas de olas, baterías de sal, plantas solares flotantes, energía eólica marina o hidrógeno verde.
El proceso de selección de la capital verde europea
Respecto a los criterios de evaluación y selección o a los factores clave que determinan la elección de la ciudad ganadora, destacan la existencia de espacios verdes, la movilidad sostenible, la gestión de residuos, la lucha contra la contaminación acústica, la trayectoria medioambiental de las ciudades candidatas o la innovación y planificación a largo plazo.
Retos ambientales para las ciudades candidatas
La adaptación al cambio climático o la gestión sostenible de recursos y residuos son, sin duda, algunos de los principales retos a los que se enfrentan las ciudades europeas, retos que las diferentes capitales verdes a lo largo de los años se han sabido enfrentar con éxito, ejerciendo como referencia para otras zonas.
Futuro de la capitalidad verde europea
La capitalidad verde europea mira hacia el futuro con una propuesta de ciudades socialmente inclusivas, resilientes frente al cambio climático, que fomenten la participación ciudadana y en las que juegue un papel determinante la innovación tecnológica.
Entre los proyectos y políticas verdes que se vislumbran en Europa para 2030, estas apuntan a acciones que impulsen la neutralidad climática, la eficiencia energética o la protección de la biodiversidad.